Hazel sabía en el fondo que aquel hombre no iba a revelar todo del pasado tan fácilmente. Aun así, era bueno saber que existía un canal para investigar más a fondo. Podía tomarse su tiempo para indagar.
—No, no, no, se equivoca —dijo el hombre, sonriendo y moviendo la mano, como si hablara casualmente de asuntos cotidianos con Hazel.
—Ahora soy yo quien hace las preguntas. Usted no tiene derecho a preguntarme nada en este momento.
La familiaridad que había mostrado antes al intentar acercarse a