Capítulo 8. Se te cumplió el deseo
¿De que estará hablando? Luchando en contra de mi orgullo logro bajar, la tomo de la mano para llevarla a su habitación.
—Necesitas descansar, a pesar del ogro que es tu marido, no creo que te sea infiel —le digo, ayudándola a subir las escaleras.
Luego de dejarla en su habitación entro a la mía, confundida y llena de dudas.
“Se te cumplió el deseo” esa frase resuena en mi cabeza.
Me meto a darme una ducha para luego empezar a hacer mis tareas.
Unas horas más tardes, intento concentrarme p