—No te llevaste nada de ropa, vine a traerte algunas —contesta su madre.
Carmen mira el bulto al lado del pie de su mamá y luego la mira a ella.
—Gracias.
—¿Estás bien? Al menos dime que no tengo que preocuparme —pide su madre con tristeza.
—Para nada —Carmen responde sin titubear, está muy seca.
—Hija...
—Dime lo que quiero escuchar —demanda con algo de molestia en la voz.
—No lo sabía —escuchar eso me alivia un poco, y supongo que a Carmen mucho más. —. Lo descubrí ya cuando Manuel hab