Sus labios bajan lentamente a mi cuello, siento sus fríos dedos tocar mis hombros y descender las tiras de mi vestido, el cual es simple, de color negro, me queda a dos dedos sobre la rodilla y deja al descubierto mis hombros, tiene un escote algo largo que deja ver pequeñas partes de mis senos.
Mis piernas chocan contra la cama y termino acostada de espaldas con él encima de mí, no lo detengo, no soy capaz, cuando de amarlo se trata, debo confesar que soy débil.
Desciende sus labios entre mis