—Lo voy a llamar —intenta alejarse pero la detengo.
—No lo hagas, por favor —le pido.
Ella no se va y se sienta colocando mi cabeza sobre sus piernas.
—Carmen yo te quiero, eres la hermana del hombre de mi vida y te protegería como a una hermana.
—Estoy bien, Diana, en serio.
—Hablemos de algo bonito, de lo que sea —pasa su mano por mi cabello una y otra vez.
—Cuando me pidió matrimonio —fue lo primero que se me ocurrió. —. Fue una noche hermosa, pero lo rechacé, y sabes que hizo, me hizo pagar