42 - Mi mujer.
— ¿Qué fue todo ese espectáculo?
— ¿Te molesta? — Brianna tenía una mirada dura que a Maximiliam le encantaba y lo encendía —. A partir de ahora nadie volverá a burlarse de mí.
Ahora Maximiliam fruncía el ceño.
— No entiendo.
— Puede que esto sea un matrimonio arreglado, pero no permitiré que te burles en mi cara, señor Casanova. No seré una carga para ti, pero tú tampoco lo serás para mí — manifestó con autoridad —. No permitiré que te rías en mi cara como el imbécil de mi ex esposo lo hizo.
—