14 - Un regalo.
Luciano regresó a la oficina de Maximiliam llevando una carpeta en la mano. Al entrar, le entregó los documentos a su amigo con un gesto amistoso, pero al notar la mirada seria de su él, levantó las manos en un gesto de rendición.
— Ya entendí. Los dejo solitos, par de enamorados — bromeó Luciano, antes de salir de la habitación.
Brianna se sonrojó visiblemente, una reacción que a Maximiliam le pareció encantadora. Aunque no la había traído allí solo para admirarla, no podía negar que había alg