Mundo de ficçãoIniciar sessão— ¡Oh Dios Jacques! – grita cuando introduzco la lengua en su ombligo después de haber saboreado cada centímetro de piel en un arrebato de locura que tuve al suplicar que la hiciera mía.
Sostengo firme sus manos sobre la cabeza. Maniobra que aprovecho porque soy considerablemente más alto y puedo incluso llegar a su sexo sin problemas ¡esta mujer es perfecta para mí! Levanto la vista y observo con atenci&oacu







