La inquietud de Reishel era bastante notable.
—¡Hija tranquilízate, caminas para acá y para allá como un tigre enjaulado!, ¿que es lo que te tiene así?...¿Porque mejor no te olvidas de Mauricio?
Las palabras de Amapola, detuvieron a Reishel, y por un momento sintió que su madre tenía razón. Debería olvidarse de el, ignorarlo, no recordarlo más, y empezar una etapa nueva, quizás hasta conocer a otra persona…y…y…
—¡Si madre es cierto, debería olvidarlo, no recordarlo más…pero…¡Pero no puedooo!