Capítulo 28

No me encuentro amordazada, ni maniatada y los ojos no me han sido cubiertos con alguna tela, permitiéndome ver el oscuro interior del vehículo donde tres sujetos me subieron a la fuerza.

Me remuevo incomoda, su mirada intensa esta posada en mi cuerpo.

Las ventanas polarizadas del auto me impiden ver más allá del cristal oscuro y resistente. Las tenues y borrosas luces del exterior pasan a toda velocidad ante mis ojos llenos de lágrimas.

Mi único pensamiento es Jessie.

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