~Ava
La tarde siguiente la casa estaba en silencio otra vez. Amanda se había ido al amanecer, por una reserva temprana que no podía cancelar, y Enzo se había quedado, durmiendo en el sofá como si perteneciera allí.
Había pasado la mañana fingiendo dormir, escondida bajo las sábanas, intentando ignorar el dolor en mi pecho que no tenía nada que ver con lo adolorido que estaba mi cuerpo.
Finalmente bajé en una de las viejas camisetas de Adrian que había robado hacía meses y unos shorts de algodón