Mi padre volvía a casa hoy con dos mujeres.
Una de ellas ya era mi madrastra, técnicamente. Se había casado con ella en España hace dos meses, alguna ceremonia discreta en una playa a la que nunca me invitaron. Ahora se mudaba para siempre, maletas y todo.
Mi padre tiene cuarenta y cinco, pero el accidente de hace ocho años le quitó mucho. Pelvis destrozada, daño nervioso, todo el paquete.
Los médicos fueron directos al aconsejarle: nada de sexo, o arriesga un evento cardíaco. Él lo aceptó, dij