Pasé el resto de la semana tratando de acercarme a Nadiny, aunque no me gustaba mucho, después de todo, ahora sabía que no mentía sobre haber conocido a Carlos Eduardo, “mi Cadu”. Todo para que no se “olvidara” de llevarlo a Manhattan el próximo sábado. Era raro que los sábados no saliéramos por la noche, y cuando eso pasaba no terminábamos en Manhattan. Mis amigos habían estado en el Lounge 191 varias veces antes, pero yo no. Salían más que yo, porque hubo veces que me castigaron y nunca les p