Pensé que Nicolás me estaba pidiendo una cena para dos, ya que era para el desayuno. Pero no. Era una cena para tres y con un único fin: hacerme daño.
Uno de los empleados trajo algunas bebidas, incluida una piña colada. Tomé dos vasos, uno en cada mano.
- Miedo de estar sin? – preguntó Joana, sirviéndose una copa de vino espumoso mientras me miraba.
Bebí todo el líquido del primer vaso de una sola vez. No he tenido una piña colada en mucho tiempo. Me trajo el sabor de la adolescencia y volví e