No me gustaba exactamente la sofisticación—Siempre lucir impecable, sin manchas, sin temblores. Solo perfección absoluta. Mantenía el orden, o al menos lo intentaba. A veces deseaba que mis padres fueran un poco más sencillos. Normales. Pero no lo eran. Eran el estándar de la "perfección" que todos tomaban como referencia. Pero yo... yo estaba muy lejos de todo eso. Era solo un espejo, reflejando la parte de mí que no provocaría críticas de su parte, de nadie. La parte de mí que no mancharía la