Mundo de ficçãoIniciar sessãoBastián.
Han pasado veinticuatro horas desde que estoy encerrado en esta celda de porquería, veinticuatro largas horas en las que no he tenido contacto con el mundo exterior si no para recibir la comida que me traen los guardias, comida que yo por supuesto no he probado.
Veo los platos a un lado de mi habitación, la carne comienza a oler mal por el calor que hace dentro de este infierno. Suelto un bufido, me acerco a la puerta y pongo las m







