Ni bien la tuvo en sus brazos volvió a sentirse tranquilo, estaba sana y segura y eso era lo único que le importaba. Volver a sentir su aroma, tocar su cabello, besarla, oír su voz en persona. Todo eso era lo que necesitaba para aplacar su mente y enfocarse. Estaba enardecido por tenerla otra vez, su conexión con ella excedía el mero placer carnal, pero habían desarrollado una química extraña y única que es muy difícil de encontrar en la vida. Se conectaban en lo diario, compartían formas de pe