Mundo de ficçãoIniciar sessãoLancé los papeles al suelo y me fuí directo a la puerta con un genio del demonio, que estaba segura le dejaba una feísima imágen de mí, al abogado de mi marido. La abrí con ira, g me detuve a un costado, con una mano en el picaporte y la otra en mi cadera antes de decir:
—¡Fuera de mi casa!... y dígale a su cliente, que ya le irá a ver mi abogado a él, con una contrapropuesta.







