Elyn observaba la pantalla de su iPad Pro con la vista cada vez más borrosa. Parpadeó varias veces, obligándose a contener las lágrimas cálidas que amenazaban con desbordarse por las comisuras de sus ojos. Los dedos que sostenían el stylus temblaban ligeramente, pero aun así forzó la punta del lápiz digital a seguir trazando líneas firmes, dando forma a los pliegues de un vestido en el borrador de diseño para el concurso de otoño.
Su estado de ánimo estaba completamente destrozado. Hecho añicos