El rugido del motor del Lamborghini negro de Dave Moreno se apagó lentamente, dejando tras de sí el silencio que envolvía la húmeda carretera de aquella pequeña ciudad de Vermont. Dave apagó el motor, pero sus dedos continuaron aferrados con fuerza al volante. Sus agudos ojos atravesaron el parabrisas, fijándose en un pequeño restaurante iluminado por tenues luces de neón al borde de la carretera.
La red de informantes de Dave había necesitado menos de veinticuatro horas para localizar a su ant