Los párpados de Elyn se movieron lentamente, pesados por el efecto residual de los sedantes. Pero apenas recuperó la consciencia y el olor antiséptico del hospital invadió sus sentidos, los horribles recuerdos de la biblioteca y del asfalto volvieron a golpear su mente de lleno.
—¡No! ¡Suéltame! ¡No me toques!
Elyn se incorporó bruscamente sobre la cama, gritando histérica y respirando con dificultad. Sus manos golpeaban el aire desesperadamente mientras sus ojos recorrían la habitación VIP, il