Tras casi dos horas de recorrer los rincones del terreno de construcción y poner a prueba varios puntos clave del borrador arquitectónico, la discusión profesional entre Michael y Violet por fin llegó a su fin. El aire de la tarde neoyorquina, cada vez más frío, soplaba con ráfagas intensas que invitaban a ambos a alejarse de la ruidosa zona de la obra.
—¿Te apetece ir a un sitio más tranquilo? Al otro lado de la calle hay un restaurante pequeño donde sirven sopa caliente —ofreció Michael mient