Sin perder ni un solo segundo, Dave extendió su gran mano y arrebató el teléfono de las manos de Berlyn. Su movimiento fue tan rápido como firme. Con un solo toque en la pantalla, la videollamada que los conectaba con Michael se cortó por completo. Un silencio denso y estremecedor se apoderó de inmediato de toda la habitación.
Dave arrojó el teléfono sobre la suave cama que tenía detrás. Luego, el hombre de complexión robusta giró completamente el cuerpo para quedar frente a Berlyn. Sus ojos de