La majestuosa puerta de la habitación principal permanecía firmemente cerrada desde la mañana. Berlyn se negaba a salir siquiera un poco. La mujer de cuerpo voluptuoso había decidido encerrarse dentro de la habitación, sentada y apoyada contra la cama mientras abrazaba con fuerza ambas rodillas. La imagen de los cálidos besos y el brillo de los ojos de águila del hombre que afirmaba ser su esposo seguía dando vueltas en su cabeza, haciendo que su pecho se estremeciera de manera extraña cada ve