La mañana en la residencia del clan Moreno transcurrió con una tranquilidad diferente. La habitación principal en el ala derecha del lujoso edificio aún estaba envuelta en una densa calidez, a pesar de que el reloj de pared ya marcaba las ocho. Elyn acababa de terminar de arreglar su apariencia frente al gran espejo. Su curvilíneo cuerpo estaba envuelto en un suave suéter de punto color crema —una de sus prendas favoritas, que resaltaba una estética elegante y dulce—, combinado con una falda la