La noche volvió a extenderse, trayendo consigo un frío que calaba hasta los huesos por cada rincón de la ciudad metropolitana. En el lujoso hogar de la familia Moreno, las lámparas de cristal del techo proyectaban una cálida luz tenue, creando un marcado contraste con la tormenta de tensión que se desataba en el mundo exterior.
Berlyn estaba sentada en la sala de estar mientras doblaba una manta tejida de color lila. Su mente no había estado tranquila desde aquella tarde, especialmente después