43. ATENTADO
Lucero
Realmente me sentía feliz a su lado, el brillo de su mirada era algo que removía muchas cosas en mi interior de una manera bonita, diferente, algo que ningún otro hombre me llegó a proporcionar, era la seguridad que quería de una persona y un afecto sano, sin gritos ni golpes.
Tomamos uno de los autos de Amal y nos dirigimos al centro histórico, pese a querer recorrer otros sitios en la ciudad y maravillarme con su arquitectura e historia, es algo que terminé olvidando completamente al