65. EPÍLOGO Parte I
Barcelona, España
Lucero
Mi corazón se quebró en mil pedazos cuando los vi a todos frente a mí en la entrada de la mansión, mi vida parecía tan insignificante aun sintiendo el frío cañón del arma en mi sien y el brazo de Ramiro rodear mi cintura con fuerza, y todo, porque eran los rostros de las personas que yacían frente a mí angustiados y con la impotencia más grande abarcando a cada uno al saber que no podían hacer nada para evitar lo que estaba a punto de ocurrir.
No obstante, era el malt