Rabat, Marruecos
Sharif
Fui arrojado a mi habitación quedando en el suelo bastante dolorido, no me molesté siquiera en levantarme porque escuché claramente cómo ponían el seguro del otro lado y dieron la orden de dejar a dos guardias en la puerta, al menos fue una suerte que no me requisaran, así que llamé rápidamente a Abiud para saber si estaba con Lucero, se me hizo un poco extraño que no contestara a la primera, pero entre más timbraba, más me preocupaba al no obtener respuesta alguna.
—Abi