Había pasado un año desde la última vez que vi a Xavier, recordar todo lo vivido a su lado era una constante tortura.
En aquel tiempo creíamos, ciegos a lo perverso, que íbamos a estar por siempre unidos, todo eran recuerdos que de apoco carcomían mi interior.
Sin saberlo ni pensarlo planeamos de a poco nuestra destrucción mientras somos mortales y en la inmortalidad sufriremos una eternidad.
Somos culpables de todo y aun así disfrutamos inconscientemente culpando a alguien más. Perdemos, gan