—¡Dios Adréis encontró el elixir milagroso! Exaltó muy preocupada No sabía que hacer, tenía que encontrar su frasco, se asomó a la habitación de Talía, estaba en silencio, dedujo que aquella pasión los había dejado exhausto.
Espero que Adréis saliera del apartamento ella lo esperaba cerca de su auto en el estacionamiento, ya que no sabía si llamarlo o enviarle un mensaje porque Talía los podía ver. Pasaron varias horas y este no aparecía como de costumbre; sin embargo, se propuso a esperarlo