22. AL BORDE DEL PRECIPICIO
Alison
Para desgracia mía volvimos al hotel, mantuvimos distancia y silencio y en esa misma actitud cenamos. A diferencia de la noche del restaurante, esta vez no me sentía de la misma forma para responder como habitualmente lo haría, pero vaya que mi cuerpo estaba tan caliente que me pedía una sola cosa, solo que no podía dársela.
Las horas pasaron sin poder dormir, me levanté intentando calmar la ansiedad con unas almendras, viendo el panorama desde el balcón y nada, incluso me quedé buscan