Voy hasta su habitación, toco un par de veces. La ira me consume y no alcanzo pensar con claridad lo que estoy haciendo; sólo me importa saber la verdad de quién realmente es, Rebecca Cervantes.
Al no obtener respuesta de ella, abro la puerta abruptamente y me encuentro con su cama vacía.
¿Dónde carajos se ha metido? Busco en el baño, pero no está. Salgo de la habitación pensando que puede haber ido al dormitorio de su madrina.
Continúo caminando a lo largo del pasillo. Me detengo ante la