“Sólo nos queda esperar, orar y que sea lo que Dios quiera” aquella frase poco alentadora del médico, se repite como un eco dentro de la cabeza de Rebecca.
Se siente devastada ante la idea de perder a su padre.
El médico se retira a su área de descanso, mientras Rebecca y Yolanda van a ver a la niña. Emilio en tanto, se ocupa en llamar a uno de los abogados de la empresa para pedirle ayuda en el caso de su suegro.
—Esteban necesito de tu asesoría.
—Hola, Emilio. Sí, dime en qué puedo serv