La inesperada reacción de Yolanda deja aturdido a Ignacio.
—¡No, Ignacio! Mi niña, no. —Se refugia en sus brazos.
—Cálmate Yolanda, tienes que calmarte. —contesta, pensativo.
—Tenemos que llamar a la policía, Ignacio.
—¡No! —responde con severidad— podrían hacerle daño a Sofía. Es mejor esperar a que nos contacten.
Aquella situación comienza a escapársele de las manos a Ignacio. Cuando estaba decidido a contarle a Enzo, sobre la idea de Emilio de llevarse a Sofía a Alicante, terminó d