Emilio regresa con Sofía a casa luego de ir al colegio a buscarla. Abriendo camino para lo que está por suceder, le pregunta a la pequeña si le gustaría tener su mismo apellido:
—¿Te gustaría llamarte Sofía Ferrer?
La pequeña lo mira confundida.
—Pero yo me llamo Sofía Cervantes —contesta elevando sus hombros.
—¿Entonces, no quieres?
—No lo sé, me gusta tu nombre pero no quiero que Rebecca se enoje conmigo.
—No tiene por qué enojarse contigo. Así, podrás ser como una hermana para mí y