La miro desde la ventana, quizás no tiene idea que soy yo quien le ha estado enviando mensajes. Se lo hago saber con un mensaje claro y preciso:
“Aún conservo el sabor de tu intimidad en mis labios”
Dejo el móvil sobre la mesa de noche, me recuesto en la cama. Repaso en mi mente ese momento en que me dejé llevar por mis emociones minutos atrás y revivo las sensaciones de su cuerpo vibrando y estremeciéndose entre mis brazos.
Creo que me estoy volviendo loco por ella, las dudas me asaltan p