~ MIA ~
La habitación de invitados no olía a nada.
Ni colonia, ni suavizante caro, ni rastro de nadie. Solo aire limpio y vacío. Me tumbé sobre las sábanas, todavía con mi vestido negro puesto, mirando al techo y escuchando cómo la casa se calmaba a mi alrededor.
Daniel no había salido de su despacho.
No sabía si seguía allí o si se había ido a la cama, y no iba a comprobarlo. Había llegado a la habitación de invitados con la puerta cerrada tras de mí, y eso era todo lo que podía hacer esa noch