La sala de juntas principal de Cavalli Inc. es un santuario de cristal y acero suspendido sobre el horizonte de Milán. En el centro, la inmensa mesa de obsidiana refleja la luz de la mañana, pero el ambiente es tan frío que podría congelar el aliento de los presentes.
Enzo Romano está de pie frente a la ventana, con las manos en los bolsillos de su traje gris. Sobre la mesa, empujada exactamente hasta el centro geométrico, descansa una carpeta de cuero burdeos con el logotipo de Romano Aceros.