Mundo ficciónIniciar sesiónEl departamento respira con una calma que casi parece artificial. Tras la tormenta emocional que supuso la confesión de Alessandra, una frágil tregua se ha instalado sobre los techos de Roma.
En la oficina de Liam, las pantallas de seguridad muestran un perímetro impecable. Dante permanece de pie frente al escritorio, deslizando el dedo por su tableta digital.
—Los Valenti están completamente neutralizados, jefe —informa el asistente, con su habitual tono monocorde







