Alessandra pasa saliva y mira a la pareja con total resolución, mostrando el mismo rostro de seguridad que mostró el día de la entrevista.
—Completamente claro. Les doy mi vida entera si es necesario. Jamás los traicionaré. Se lo juro por la vida de Mía —afirma Alessandra, con una devoción tan cruda que logra convencer hasta al implacable asistente que observa desde la puerta.
—Bien. Bienvenida a la familia, tía Sandra —sonríe Abril, rompiendo la tensión con su calidez habitual.
Días después de