Mundo ficciónIniciar sesiónEsta mañana, la inmensa cocina de mármol se ha convertido en un centro de mando. Desde allí, Dante observa la pantalla de la tableta conectada a las cámaras de seguridad del salón de juegos, con el ceño fruncido tan profundamente que sus cejas forman una sola línea recta de pura sospecha.
—Es un androide —declara Dante, con un tono lúgubre, sin apartar la vista de la pantalla—. Te lo juro, Victoria. Nadie tiene este nivel de paciencia. Lleva cuarenta y cinco minutos armando exactamente







