El último de los partidos se libraba, curiosamente, el tercer grado arrasaba como siempre, hasta que se toparon con el sexto grado, el mayor de la primaria.
En todo partido, el pequeño pelirrojo había hecho de portero, en parte porque como jamás había jugado en grupo al futbol, todos decidieron que se quedara allí, la sorpresa fue que solo le habían hecho un gol en sus dos primeros partidos y ahora con los de sexto grado tampoco le podían meter un solo balón en portería, de esa forma, todos ata