Llevar un condón en el bolsillo trasero del pantalón –mencionaron las tres luego riéndose y sacándoles una gota anime en la cabeza a todo el resto, agradecían que los pequeños estuvieran jugando y no allí escuchándolos, porque aparte del pequeño pelirrojo, el cual a los ojos de todos ya estaba traumado, no se imaginaban las reacciones de sus propios hijos ante aquella conversa.
¡¿Dónde estuve yo en mi adolescencia que no sabía de esas fiestas de orgia, sexo y alcohol? –Se lamento el rubio con