78. ¿De qué estás hablando?
Emma se sentía poderosa y especial, solo porque él se había aguantado todo este tiempo esperando por ella.
Ya después se sacarían los trapos sucios y reclamos, pero ahora, tocaba placer.
Se giró, apoyando las manos en el respaldar del sofá, mirando hacia la noche nocturna de la ciudad.
Sus piernas abiertas y su coñ0 más que disponible para ser penetrado hasta el fondo y Steve no lo iba a desaprovechar cuando estaba que se venía sin siquiera moverse.
¡Paf, paf, paf! Varias bofetadas cayeron sobr