71. Mi espía
— Bebé hermoso de mamá— Emma enseguida cargó a Gabriel y le cayó a besos.
Su hijo le sonrió con dulzura, en realidad siempre había sido un niño tranquilo y sociable.
— Hijo, vámonos con mami, te voy a apapachar toda la noche – Emma lo besaba y lo mecía en sus brazos, a pesar de que Gabriel ya pesaba lo suyo.
Steve los miraba desde la puerta del cuarto del bebé con el corazón pesado.
Después de su reunión en la empresa, le propuso traerla a la mansión para que se llevara a Gabriel unos días.
Él