Marília comenzó a trabajar en la casa de Vinícius incluso contra su voluntad, no tenía otra alternativa que ceder la imposición de aquel hombre poderoso. La rabia por tener su vida manipulada la estaba dejando ciega, no quería desquitarse con la chica y hacer un mal servicio.
Arregló su bolso, se puso un suave lápiz labial en los labios y envió un mensaje a Rafaela diciendo que iba a comenzar en el trabajo y le pidió que le deseara mucha suerte: ella lo necesitaría.
La joven llegó a la casa gra