Marília quería evitar que se la llevara, pero cerró la puerta del coche de repente. Los subordinados de él llegaron, Vinícius pidió que delicadamente llevara a doña Regina en el otro coche y las dos fueron separadas.
— Déjanos ir! — Marília insistió en ver a esos hombres llevarse a su abuela.
— Por su seguridad y la tuya, quédate quieta. — Su frase la hizo aceptar que se la llevaran, no podía permitir que nadie lastimara a su abuela por causa de ella y lamentaba que al haber pasado buena parte