Mundo ficciónIniciar sesiónMarco se pone rojo de la furia, golpeando la mesa con el puño sobre la mesa como si fuera su casa y Liam lo mira como si fuera una cucaracha.
—¡Esas pérdidas se deben a la inflación del combustible, no a mi gestión! —grita él, perdiendo los estribos—. ¡No voy a permitir que una aparecida venga a cuestionar mi trabajo en mi propia empresa!
—Es nuestra empresa, Marco. Acostúmbrate a las matemática







