—Anthony olvidó su tartera,— explicó Edmond. La culpa se apoderó y estrujó su corazón cuando vio que Belinda ni siquiera le miraba.
Sin decir una palabra, Belinda fue a recuperar la tartera y volvió a los pocos minutos ofreciéndosela a Edmond.
Abrió la boca para decir algo, pero la cerró cuando se dio cuenta que no tenía nada que decir. Una disculpa sólo la confundiría aún más, porque, ¿De qué se estaba disculpando? Ella le había molestado metiendo la nariz donde no le llaman y luego ocultándos